TRATA BIEN A LOS DEMÁS. TUS ACTOS TIENEN CONSECUENCIAS

“La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas.” (Freud)

“Muchos suicidas, fuera del acto especial por el que ponen fin a su vida, no se diferencian singularmente de los demás hombres; no hay razón bastante para imputarles un delirio general.” (Durkheim)

“Una persona que se suicida no quiere morir, quiere dejar de sufrir, por lo tanto, vamos a paliar ese sufrimiento.” (Juan Sánchez Porras, presidente nacional del Teléfono de la Esperanza)

“No lo llamaré muerte voluntaria, porque la voluntad no rige cuando la realidad asfixia.” (Juan Carlos Pérez, autor de La mirada del suicida. El enigma y el estigma)

“Cuando alguien te dice que se va a suicidar, dale la atención que se merece, dale el reconocimiento que se merece, porque todos necesitamos que nos apoyen.”

La sociedad no puede seguir pensando que puede hacer lo que quiera con sus hijos porque son suyos, que lo que pasa en los institutos son cosas de niños, que puede tratar a un ser humano como mercancía, que puede aparcar las necesidades que la gente tiene ofreciendo lo que no necesitan, que puede dar de lado a alguien que requiere apoyo… Somos responsables de lo que decimos y hacemos, del dolor que causamos, como lo soy yo del sufrimiento que mi hijo pueda sentir por creer que le abandoné hace seis años, del daño que he infligido a mis parejas y del daño que voy a causar ahora. La gente tiene que darse cuenta de que sus actos tienen consecuencias.

No todos los suicidios son producidos por problemas mentales, en menor medida los hay por crisis vitales, como problemas de pareja, en el entorno familiar o económicos, por dolor físico crónico o por aislamiento social, desarraigo y falta de vínculos.

Hablo del tema hipotéticamente con algunas personas, nunca diciéndoles que lo voy a hacer, porque no quiero que lo impidan o que puedan acusarles legalmente de algo. Por eso sé que Pablo sentirá que el mundo ha podido una vez más con una persona que vale, que se queda de nuevo solo e incomprendido, alivio porque no voy a volver a pasarlo mal y porque ya no va a tener que preocuparse por mí y mucho odio por David. Lo pasará mal, pero lo superará. Pablo ha tenido dos grandes problemas en su vida: que ninguna mujer ha querido jamás estar con él ni darle un beso ni una caricia ni nada (salvo su familia y yo) y que el sistema educativo hizo que no pudiera estudiar ni trabajar, le dejó lisiado mentalmente de por vida. Es cierto que el sistema educativo que tenemos sólo hace eso con un porcentaje muy pequeño de la población, con el que tiene el tipo de personalidad de Pablo y que, si él no fuera como es, no le habría pasado; pero eso no les da derecho a lisiar a alguien. Le dije a Pablo muchas veces que una vida centrada en la venganza destruye a todos. Que cuando pasas tu vida planeando vengarte, te olvidas de vivir, no construyes tu propia vida. Cuando consumas esa venganza, les haces pagar, pero te quedas sin nada. No recuperas lo que perdiste ni los años que no invertiste en tu vida. Tu único objetivo lo has alcanzado y no tienes más. No te queda nada. Y ahora yo voy a tirar mi vida a la basura por querer hacer justicia.

Daniel no sé cómo se lo tomará. Me ha ofrecido su apoyo, su casa, sus contactos y su cariño. Aunque nuestra amistad ha sido difícil, porque soy una persona complicada, me ha ayudado desinteresadamente desde que me conoce. No quiero que piense que su ayuda no ha sido suficiente o que no la valoro. Le estoy muy agradecida. Me ha hecho mucho más llevadero que David me dejara. Sé que piensa que matarse para aleccionar a la gente no sirve de nada, porque muchas personas no quieren ver lo que hacen. Es una persona fuerte y feliz, seguro que podrá con ello.

David será el que peor lo pase de todos, por haber sido el detonante. Para tirar para adelante seguramente acabará convenciéndose a sí mismo de que esta situación escapaba a su control y no podía hacer nada, yo era la enferma que acabaría suicidándose de todas formas en algún momento o, al contrario, la que nunca lo conseguiría de verdad porque sólo quería llamar la atención y de quien era mejor alejarse, la que demuestra ser una mala persona porque con su muerte sabía que él sufriría y se ha matado igualmente. Es verdad, que es lícito abandonar a las personas cuando te necesitan, pero las malas son ellas por no querer dejarlo pasar. La gente le dirá que hizo bien en apartarme de su vida, al igual que los que decían que mi familia debería haberme pegado más.

Ya no soy esa persona que deja que la peguen, que la violen, que la insulten, que le roben a su hijo y que la estafen sin hacer nada. Cuando no me dejaron matricularme en bachiller por mi edad peleé porque sabía que tenía derechos, porque sabía que tenía a la ley de mi parte. Perdí un mes de clase en esa lucha, con llamadas a personas que me trataron mal y me hicieron llorar y con instancias a organismos oficiales hasta que les obligaron a matricularme. Mi primer día de clase, después de un mes perdido, tuve un examen de Lengua que no sabía que tenía, aunque conseguí sacar un siete, la profesora de Psicología me mandó hacer todos los deberes atrasados de un mes y me pasé los primeros días llorando del estrés, porque no podía con tanta carga de trabajo y tuve un examen de matemáticas que necesité repetir para conseguir una buena nota, porque llevaba muchos años sin estudiar matemáticas y me había perdido el primer mes de clase. Se me perjudicó injustamente y nadie pagó por lo que hizo.

Le dije a David que si me daba de lado me suicidaría, no como un chantaje emocional, aunque la mayoría de la gente lo vea así, sino como un hecho; así que lo voy a hacer, porque yo sí que cumplo mis promesas. Soy una persona muy orgullosa. Eso tiene una parte positiva, que es la de luchar; se puede decir que a ese tipo de orgullo se le llama tener amor propio. Pero tiene una parte negativa, la de darle poder a los demás sobre ti, porque pueden controlar lo que haces si saben manipular tu orgullo. Lo he probado alguna vez. He conocido a personas que han potenciado su orgullo porque era lo único que les quedaba en la vida. Les he atacado en él para ver su reacción y han hecho todo lo que esperaba que hicieran. Y he sentido mucha pena por ellos, porque lo que les hace tan fuertes, a la vez les debilita, porque les impide ser libres, les deja a merced de cualquiera que sepa analizarles un poco. Soy consciente de que a mí, como persona orgullosa, me ocurre lo mismo. Cuando me dicen que lo que pretendo es llamar la atención, que estoy intentando manipular y que si quisiera morir ya lo habría hecho, lo que incentivan es que quiera demostrarles que se equivocan.

Estoy aterrada, porque no es lo mismo querer morir, que matarse. El instinto de conservación es muy difícil de anular. Me da ansiedad, temblores, insomnio, dolores… Una cosa es usar un método fácil, como el helio o el pentobarbital y otra esto; pero es a lo que tengo acceso. Durante semanas estuve intentando que David me escuchara, que me dijera: “Tranquila, estoy aquí, me tienes a tu lado, no me voy a separar de ti, juntos encontraremos una solución, tienes mi apoyo.” Pero no hubo manera. Ojalá pudiera morir tranquilamente. Tengo pavor. Tal vez si me emborracho sea más fácil.

Además de estar cansada de intentar sobrevivir y de luchar contra mis secuelas, se añade ahora querer cumplir mi palabra y mostrarle a David que abandonar a alguien que te necesita tiene consecuencias. David pudo haberme ayudado y no quiso. No soy estúpida, sé que a quien más daño con todo esto es a mí misma y que no voy a conseguir nada, porque la sociedad no va a mejorar por haberse matado alguien por ella. Ni será noticia ni lo sabrá casi nadie. La gente pensará que estoy enferma, pero es la sociedad la que lo está y yo no sé cómo cambiarla. Los 10 suicidios diarios que se producen en nuestro país y los más de 200 intentos muestran que algo no funciona bien, son más de 3000 muertos al año sólo en nuestro país. Dejad de mirar para otro lado.

Plural: 8 Comentarios Añadir valoración

  1. Mihaela dice:

    JESSICA!!!!!! TE QUIERO!!!!!

  2. Mihaela dice:

    NO LO HAGAS!!!!

  3. Jessica dice:

    Llevo seis horas intentando tirarme desde más de 100 metros de altura y no soy capaz. Estoy agotada, tengo temblores, náuseas, migraña… Estoy muy avergonzada porque he dicho públicamente que me iba a suicidar y no consigo saltar. No sé qué hacer. No quiero vivir más. Tendría que gastar más dinero para volver a Asturias y seguiría queriendo morir estando allí. Siento mucho estar dando este espectáculo. De verdad que lo que pretendo no es llamar la atención. Si alguien me ayudase a morir le diría que sí sin dudarlo.

  4. Laura dice:

    Hola, no pienses en eso, he leído tus ultimas entradas y que sepas que tengo una amiga que le paso casi lo mismo y lo ha superado. Ha tenido apoyo de sus amigos y no de su familia deberías centrarte en tus amigos que seguro que tienes,y les vas ha hacer mucho daño si te haces algo. No te conozco pero viendo por encima lo escrito te veo una persona fuerte que lo ha pasado mal, pero que ha podido llegar bastante lejos con todas las dificultades que te ha dado la vida.
    Se feliz con tus amigos y olvida lo malo 🙂

    Casi se mata mi amiga pero por suerte conseguí pararla por casualidad, por que la llame para quedar el fin de semana y decidió no matarse y al final me lo confeso unos días después.

    Animo 🙂
    Que te quiere la gente fijo 🙂

  5. Si algo he aprendido de la pérdida de mis seres queridos, es que no somos conscientes de la irreversibilidad de la muerte hasta que nos acaece. Y, aun así, necios que somos, nos empeñamos en querer creer que algún día el universo se replegará y todo podrá volver a empezar… Pero en el fondo sabemos que no es así. Por eso es tan difícil saltar.

    La única responsable de tu vida eres tú, Jessica. No tienes que demostrarle nada a nadie, salvo a ti. ¿Qué te vas a demostrar? ¿Que ellos pueden más? ¿Vas a dejar que te callen? No solo sabes escribir, sino que tienes algo que contar. Inteligencia, talento y una historia. Cuantísimo bien podrías hacer, si te quedaras con nosotros.

    Yo no puedo decirte qué hacer con tu vida, porque es tu más auténtica pertenencia (probablemente la única que tenemos todos, en realidad): tu propia existencia. Pero qué gran tragedia sería, para las mujeres -y para muchos hombres-, vernos privadas de aprender de alguien como tú.

    Ojalá no saltes. De verdad, ojalá.

  6. Jessica dice:

    Gracias, Mihaela, por todo el apoyo que me estás dando.

    Laura, no sé quién eres, pero te agradezco los ánimos. Si algún día quieres forma parte de la red de apoyo, házmelo saber.

    Jessica, he leído tu blog entero y eres una gran escritora, aunque eso tú ya lo sabes. Gracias por invertir tiempo en leerme y en escribirme. Para mí es un honor que visites mi blog.
    No me resulta difícil saltar por ser la muerte algo irreversible. Si pudiera dejar de estar aquí de una forma menos violenta, durmiendo o perdiendo el conocimiento, no tendría ninguna duda. Que no quiero vivir lo tengo clarísimo. Lo que no me permite saltar es el miedo al dolor del golpe, imaginar mis órganos reventando por dentro y mis huesos fracturándose y las secuelas que tendría si por casualidad no llegase a morir; pero, sobre todo, lo que me impide saltar, por raro que parezca, es la angustia de estar segundos cayendo al vacío viendo que voy a estrellarme contra la acera. Esos angustiosos segundos no duelen físicamente, no deberían importarme, pero son insoportables.
    No sé qué bien podría hacer quedándome aquí porque no tengo ni idea de qué hacer con mi vida. No sé por dónde cogerla. No sé qué estudiar ni de qué trabajar ni cómo aguantar las frustraciones y los problemas. No soporto estar a solas conmigo misma. Estoy ahora sola en casa llorando porque querría recuperar la vida que tenía con David y no puedo, porque querría cultivarme y no puedo ni leer de lo mal que estoy, porque tengo que traducir un libro y no puedo porque estoy sufriendo. No quiero cuidar de mí misma, pero estoy obligada a hacerlo. Estoy desesperada. Tengo que dejar de pensar en el suicidio como una salida a mis problemas, porque lo que hace siempre es darme más problemas. No consigo matarme, hago daño a la gente, pierdo amistades, gasto mucho dinero, me afecta física y psicológicamente y no enfoco la energía en encontrar soluciones positivas. Necesito ayuda real, que se traduzca en soluciones.
    Dolores Mosquera escribió el libro Diamantes en bruto. Parece una profesional competente, que conoce a la perfección el trastorno límite, que se adapta a las necesidades reales de las personas, que las comprende y que no las culpa. Mezcla a la vez terapia individual, de grupo, familiar y por escrito. Estoy intentando contactar con ella para ver si me puede ayudar. Sé que normalmente hablar con la gente no sirve de nada. Pablo y yo hemos escrito a asociaciones de superdotados, de enfermos mentales, a centros, etc. y nunca hay soluciones porque todo es burocracia. De verdad que no puedo más y que no sé cómo ayudarme.
    Me han comentado que, con las publicaciones que he hecho en el blog, es posible que haya hombres que me ofrezcan ayuda a cambio de sexo. Eso no me ayudaría. Lo que haría sería dañar mi autoestima.
    Pablo dice que muchas personas se ponen en contacto con él para intentar encontrar soluciones a mis problemas. No sé si es que tienen miedo de comunicarse conmigo. Las soluciones las necesito yo. Hablad conmigo.

  7. Mihaela dice:

    Ayer he tenido el gran placer de pasar unas horas en compañía de Jessica y … sigo con vida… ☺ Tener miedo?? A que?? Así que si alguien desea echar una mano, que se ponga en contacto directamente con Jessica. Hablando, entre todos, se encuentran y las soluciones. Es muy importante MOSTRAR el afecto, la compasión, el AMOR… 😘

  8. Pablo dice:

    Es verdad que Jessica es fuerte. Pero todo el mundo tiene su punto de rotura. El que no lo crea es que no ha llegado nunca. Sin ciertas necesidades cubiertas, la vida de una persona no tiene sentido. No se trata de olvidar el pasado, perdonar ni distraerse con cosas mundanas, porque esas necesidades siguen sin cubrir generando sufrimiento. Tampoco vale engañarse pensando que llegarán soluciones. Esta sociedad no quiere dárselas a personas disfuncionales. O a veces, es demasiado tarde y ya no sirven.

    Jessica lleva sin esas necesidades básicas desde que era pequeña. Casi tanto como el desprecio de su familia me duele la desconsideración de las personas, especialmente profesionales, que, pudiendo (o debiendo por su cargo) hacer algo por ella, decidieron no hacerlo porque molestaba, o era demasiado trabajo, o la tacharon de cuentista, o “tenían miedo”. Que se den por aludidos:
    1) Las múltiples asociaciones de acogimiento de adultos, altas capacidades, trastornos mentales… que dijeron que ya no puede hacerse nada.
    2) Los psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales que no dedicaron ni 5 minutos a pensar soluciones fuera del protocolo.
    3) Las personas que, aun entendiendo el sufrimiento de Jessica, la juzgaron duramente o prefirieron volver a sus pequeñas satisfacciones diarias (ésas que Jessica no tiene para aguantar los fracasos).

    Por otro lado, mando mi agradecimiento a las otras (pocas) personas y profesionales que sí hicieron algo útil y adecuado a su trastorno. Incluyendo a Mihaela, Laura, Jessica Gómez, Barry y Daniel, que supieron demostrar su apoyo en el momento justo. Ojalá lleguen más pronto.

    Me gustaría pedir a todos los que podáis que dediquéis un poco de vuestro tiempo a aportar ideas y buscar soluciones, por favor. 15 minutos de 100 personas dan más resultados de los que Jessica agotada o yo mismo podamos conseguir en 15 meses. De la misma forma, sabéis que podéis contar siempre con nosotros (^_^)

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