¿QUÉ ES LO QUE SÍ QUE TENGO?

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No tengo depresión, por mucho que toda esa gente que no sabe absolutamente nada de psicología se empeñe en decir que la tengo. Se ha intentado suicidar, eso es que está deprimida. Una persona no puede suicidarse por motivos éticos o porque la sociedad no funcione bien. No, tengo depresión, porque cómo vamos nosotros a ser los culpables. Tengo depresión porque no sé quién la tuvo una vez y sabe que querer morir es un síntoma de estar deprimido.

¿Sabéis por qué sé que no tengo depresión? Porque soy una persona inteligente, analítica, curiosa y algo culta, aunque no sepa casi nada de historia. Me conozco mejor a mí misma que cualquier otra persona. Tengo mucha introspección y siempre estoy analizando qué me pasa y por qué hago lo que hago, porque intento ayudarme a mí misma y mejorar. Cuando le digo a la gente de dónde vienen mis traumas cree que lo uso como excusa para no avanzar. No entienden que sólo estoy hablando de las causas y que no estoy queriendo decir que, como me hicieron todo eso, yo no puedo hacer nada. Mi psicóloga diría lo del locus externo de control y que sólo puedo controlar lo que yo haga, no lo que la sociedad haga. Daniel y Pablo aquí discreparían. El abusón lo es porque se le permite serlo; si pagase las consecuencias, se lo pensaría dos veces antes de actuar como lo hace. La gente “mala” existe porque la gente “buena” no hace nada.

¿Qué es lo que sí que tengo? Altas capacidades intelectuales y un trastorno límite de personalidad (TLP), también denominado borderline. Lo primero me hace una persona hipersensible, que se fija en detalles que pasan desapercibidos para los demás, que puede sufrir más, que puede angustiarse fácilmente, perfeccionista, exigente, más consciente, a la que le cuesta encontrar personas que la llenen intelectualmente, que se aburre fácilmente con el entorno que le ha tocado, que necesita variedad, que entiende la educación como una actividad lúdica y que cree que se equivoca menos que el resto. Es posible que mi sentido de la justicia, mi honor y mis principios deriven también de esto. Se ha visto una correlación entre la inteligencia y ser una mejor persona, aunque no va unido necesariamente. No hay dos superdotados ni TLPs iguales. La mente humana es muy compleja y ni los profesionales saben identificar bien los trastornos. El trastorno de personalidad que me provocó la vida que tuve me hace tener problemas de identidad y para identificar situaciones de riesgo, sentimientos de vacío, que mi psicóloga dice que nunca voy a poder llenar porque lo que no me dio mi familia ya nunca lo voy a tener, dificultades para poner límites, para controlar las emociones, para las relaciones interpersonales y para seguir un camino en la vida, miedo al abandono, lagunas mentales en momentos de carga emocional intensa, autosabotaje y tendencias suicidas.

Tener altas capacidades y una vida de “quinqui” me ha hecho sentir que no encajo en ninguno de los dos mundos. Me siento diferente a la gente que me rodea, pero soy demasiado problemática para la gente que ha tenido una buena vida. Me ha llevado tantos años conocer a personas con inquietudes intelectuales y una gran inteligencia que ahora no me siento a su altura.

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