MI PASO POR FRANCIA EN BICICLETA

Primera comida en Francia

Al dejar atrás el País Vasco y llegar a Francia, el paisaje va cambiando. Sigue habiendo bambú y plumero de la Pampa, pero recuerda a Castilla, por ser llano y más amarillo que la zona cantábrica. Cuando accedes a la EuroVelo 1 (red europea de rutas para ciclistas) te sientes en medio de un bosque de cuento, sin coches y rodeado de pinos. El olor a resina te embriaga y te retrotraes a tu infancia, cuando jugabas en los pinares con tus amigos, rompías la cáscara de los piñones con un martillo y te los comías, subías a los árboles, entrabas en la casa del guardabosques… Ves multitud de amarillos y marrones, pero sobre todo verdes, uno tan claro que parece casi blanco, como si fuera fosforito, lo que da como resultado un entorno luminoso.

Casa de insectos

Se escucha cantar a los pájaros (una vez David se puso a devolverles el silbido, el suyo agudo, el de ellos grave, y resultó que era un ciclista pidiendo paso por detrás; lo que nos pudimos reír) y no se vuelve a ver un supermercado ni un bar en cientos de kilómetros.

Setas

El camino está plagado de orugas y de cuervos y, de vez en cuando, se ve alguna seta, baya, ardilla o animal muerto, incluso una vez vi un camello.

Bayas que parecen tomates
Orugas

Por las zonas de Francia que he visitado hay casas que tienen campanas en vez de timbres y no hay persianas. Para que no entre luz en la habitación hay que abrir las ventanas, juntar las tablas que hay por fuera y volver a cerrar las ventanas. Los baños también son diferentes. Nosotros tenemos uno, pero ellos dos: uno con la taza y otro con la ducha, el lavabo y el espejo. Lo prefieren así para poder asearse e ir al baño a la vez dos personas diferentes y para no aguantar olores desagradables mientras se asean, pero a mí me resulta extraño tener que entrar en el otro baño para lavarme las manos después.

Camellos en Francia

Y si está ocupado, ¿cómo me lavo? ¿Voy al fregadero? Me hace dudar de si ellos se lavarán las manos después de usar el baño o no. Además, si salpico el espejo al cepillarme los dientes o al pasarme el hilo dental, tengo que volver a salir del baño para coger un trocito de papel higiénico, porque está en el otro baño.

¿A que recuerda a Castilla?
Caídas

Algunos días fueron muy duros, especialmente el tres de marzo, cuando pedaleé desde Ruffec hasta Poitiers. No podía con el peso de la bicicleta circulando por los caminos embarrados, los campos estaban sembrados, libres de árboles que cortasen el intenso viento que me daba lateralmente y me desestabilizaba, la carretera estaba cortada, algunos tramos no tenían salida aunque en el mapa sí, en medio de la carretera que logré encontrar construyeron un convento y tuve que volver a los caminos embarrados…

Caminos cortados

Llegó un momento en el que, tras ocho horas de viaje, era incapaz de empujar la bicicleta por las cuestas embarradas.

Inundaciones

A mi lado había un precipicio y tuve miedo de que la bicicleta se me fuese hacia ese lado y no pudiera con ella, pero, durante un segundo, deseé que pasase, para llamar a emergencias y que nos llevasen muchos kilómetros al norte. Necesité descansar un buen rato y volver a comer para terminar de sacar la bicicleta de allí. Cuando el barro se secó, atascó los pedales y se me acabó haciendo de noche desatascando el mecanismo.

Anochecer cerca de Poitiers

Al llegar a Poitiers no había tenido respuesta de ningún miembro de Couchsurfing ni de Warmshowers. No tenía dónde dormir y ya era de noche. Vi un albergue de transeuntes en Google Maps, pero los mapas están en dos dimensiones y hubo un momento en el que no hice más que dar vueltas por el mismo punto sin encontrar la calle a la que quería acceder. Estaba en una urbanización de chalets, viendo que cada vez se hacía más tarde y que no era capaz de encontrar el albergue, e intenté conseguir alojamiento en aquellos que tenían la luz encendida (no quería despertar a nadie). No quisieron alojarme en sus casas y pregunté a unos adolescentes que estaban de fiesta ese sábado cómo llegar al albergue, lugar en el que tampoco quisieron darme una habitación. Ninguna de estas personas hablaba español ni inglés. Me sentí tan rechazada que me dieron ganas de llorar de impotencia.

Continué pedaleando, esta vez sin rumbo, y vi a un grupo de personas cenando en una casa: Simon, bibliotecario, su mujer, impresora y tres amigos, uno cirujano y su pareja, enfermera. No entendían por qué no me habían aceptado en el albergue y llamaron por teléfono para ver qué había pasado. Me dieron de cenar y estuvimos conversando en inglés sobre literatura, filosofía, nutrición, física, cocina… hablamos sobre Calderón de la Barca, Valle-Inclán, Ibsen y su crítica a la democracia, Voltaire, Rousseau, el existencialismo de Sartre, su idea de que la existencia precede a la esencia, es decir, que no existe una naturaleza humana, como pensaban los filósofos anteriores, sino que el hombre es libre de elegir su camino en la vida, Platón, la materia oscura, sintentizar moléculas, la alimentación del futuro… Se metían con Simon por su bajo nivel de inglés y yo continuaba el pique. El cirujano, que no psicópata, aunque se dedique a cortar a gente por la mitad, es seguidor de las ideas de Nietzsche y de Spinoza, defiende el panteísmo, piensa que la naturaleza es cruel y así tiene que ser, porque cada ser debe comportarse según lo que es y el ser humano es omnívoro y debe consumir alimentos de origen animal de vez en cuando, por lo que se considera flexitariano, aunque no debe matar por matar (deja en paz a las arañas que tiene en casa). Dice que el croissant es “the moon in the sky”. La verdad es que los croissants de Francia saben mejor que los españoles y la leche está buenísima. Se consumen más alimentos ecológicos aquí y en la etiqueta puede verse la procedencia del producto.

Nombre del bollo según la región

Los franceses del sur denominan a un bollo, similar a nuestra napolitana de chocolate, de forma diferente que los del norte, por lo que en el centro no se ponen de acuerdo en si llamarlo chocolatine o pain au chocolat, la eterna discusión. Resulta que Luc Ferry, un filósofo del que leí el libro Aprender a vivir, es conocido en Francia por haber sido ministro de educación (a una estudiante de filosofía francesa con familia cubana que conocí en Burdeos no le agrada por tener ideas demasiado conservadoras). Nos reímos muchísimo y disfruté de esas horas juntos como no lo había hecho en mucho tiempo. Cuando encuentro personas cultas e inteligentes con las que hablar, me siento tan feliz que desearía no tener que marcharme. En el viaje se conoce a mucha gente interesante, pero a la que normalmente no vuelves a ver, y es una pena. Algunos me piden que hable de ellos en el blog y no me cuesta nada concederles el capricho. Aquí quedarán retratados para la posteridad o hasta que el temido error 404 haga acto de presencia.

Al día siguiente me dolía el esternón al ponerme de lado en la cama y no fui capaz de recuperarme de la fatiga que arrastraba. No quería volver a pasar por lo mismo del día anterior, así que decidí encontrar alguna EuroVelo y seguirla, como habíamos hecho con la uno, hasta que cambiamos a la tres y la perdimos. Ahora sé que hubiera seguido la uno hasta Nantes, cambiado a la seis e incorporado a la tres en Tours para llegar hasta Dinamarca, pasando por París. Algo que no volvería a hacer si viajase sola sería no tener planificados con semanas o meses de anterioridad la ruta y los alojamientos, para que todos los anfitriones hubiesen tenido tiempo de contestar. A David no le gusta hacer planes, prefiere vivir al día, por eso no sabíamos la ruta que íbamos a seguir ni contactamos con nadie antes de empezar el viaje (y porque estábamos a mil cosas); pero yo soy totalmente opuesta, me gusta saber con anterioridad lo que va a ocurrir y me está quitando el sueño no saber si voy a encontrar alojamiento al día siguiente. Sé que puedo recurrir a acampar, pero prefiero evitarlo por varios motivos: es algo que he estado compartiendo sólo con David y me recuerda demasiado a él, me gusta socializar con otras personas, hiela, llueve, nieva, sopla el viento, el suelo está muy duro, en la tienda huele todo bastante mal por la humedad y el sudor, todo se moja, no hay baño, electricidad ni wifi, no se descansa bien, te levantas molido, entra demasiada luz, se tarda muchísimo en empaquetarlo todo de nuevo… No sé cómo será en verano y es una buena opción para salir por ahí un fin de semana, pero para alguien que pedalea todos los días durante meses, lo veo demasiado incómodo, aunque ahora que puedo doblar el colchón hinchable y tener el doble de altura es más cómodo. Pero volvamos a Francia…

Banco pintado. Ruffec.

Me da la impresión de que los conductores respetan menos a los ciclistas que en España y conducen más rápida y agresivamente. En las estaciones de tren por las que he pasado hay un piano, que cualquiera puede tocar, aunque no están muy bien conservados. Es una buena idea, porque las personas pueden practicar gratis, ameniza el ambiente, acerca la cultura a la gente, motiva a los niños a aprender a tocar por imitación, es una forma de socializar y permite ver música en directo. Digo ver porque, al igual que la comunicación no verbal supone un alto porcentaje de la comunicación (según el psicólogo Albert Mehrabian, el 55%) y el tono es más significativo que las palabras utilizadas (algo que he comprobado aquí, donde no hablo el idioma), ver cómo mueve los dedos el pianista, la expresión de su cara, la dulzura o la fiereza de sus movimientos según el momento, para mí supone, al menos, el 30 % de lo que es la música.

La bicicleta en Tours

Hay que pagar para entrar en los servicios de las estaciones, unos 70 u 80 céntimos. En uno se intentó colar una mujer y acabaron a gritos la segurata y ella. Un hombre dejó a su bebé en el cochecito solo allí en medio mientras iba al baño. Hay wifi gratis y sin contraseña por períodos de tiempo limitados, unos veinte minutos. Por utilizar las tomas de corriente hay que pagar. Por cierto, en Francia los enchufes tienen un saliente, por lo que no se pueden usar con cualquier cargador. Mi regleta tiene un agujero para ese saliente, así que no me supone un problema.

Río Loira. Tours

Conocí a un mexicano casado con una francesa. Ella vivió dos años en España (en Madrid y en Málaga) y dos años en México y hablaba con acento mexicano y con expresiones de allí. Ahora es profesora de español en un instituto francés, pero añora el trato de los mexicanos. Él me explicó que se dice “hijo de la chingada” porque “chingar”, entre muchas otras cosas, es violar (para nosotros es mantener relaciones sexuales consentidas y nada más, que yo sepa). Les comenté que en España se dice de los franceses que piensan de los españoles como los españoles de los portugueses y que algunas personas llaman “medio metro” a los latinos (algo que les agradó porque no estaban pensando en la altura precisamente), que son mujeriegos, zalameros, que te comen la oreja con mentiras para conseguir lo que quieren y que son muy abiertos y en seguida se hacen tus amigos, pero te apuñalan por la espalda a la mínima. Allí tienen una expresión que dice que “el hombre es fuego, la mujer es estopa (un tela), llega el diablo y sopla”; todos suponemos que es por el clima. Al igual que a nosotros no nos suele gustar ver series o películas dobladas al español de latinoamérica, a ellos también les resulta ridículo escucharnos hablar. Le cuesta mucho acostumbrarse a la humedad de Francia, como me pasó a mí los primeros años en Asturias. Su novia preferiría seguir viviendo en Mexico porque, aunque es un país peligroso y corrupto, allí se es más feliz; supongo que por su concepto de familia, esa cercanía y solidaridad que dicen que tienen unos con otros; lo contrario de los países nórdicos, los países denominados más felices del mundo, pero con una de las mayores tasas de consumo de antidepresivos y alcoholismo y con serios problemas de soledad, desde que Olof Palme, en 1972, desarrollase un proyecto de familia con el que llevó a la independencia a la población, pero la dejó abandonada emocionalmente, tanto que incluso muchos cadáveres ni son reclamados. (Es muy triste que las personas tengan que reprimir sus sentimientos, fingir ser felices y optimistas para agradar a los demás y estar tan solas en tantos países, más con la cantidad de seres humanos que estamos en el planeta para hacernos compañía. Si os interesa el tema, podéis ver la película documental La teoría sueca del amor). Me contaron que se suele drogar a la gente en Mexico por tres motivos: para robar sus órganos y para violarla, pero sobre todo lo hacen las empresas que organizan fiestas para conseguir que en las suyas haya más ambiente y los clientes les elijan (a ella le pasó una vez). Dicen que es mejor que no figure que eres donante de órganos, porque algunos médicos pueden dejarte morir para conseguirlos. Me llevaron a una reunión de couchsurfers y conocí a personas de varias nacionalidades. Había una italiana igualita a una amiga de Avilés, en la cara, en el cuerpo, en la forma de vestir, en la manera de moverse y de socializar… aunque con la efusividad italiana. Era a la que mejor entendía de todos los presentes, sin contar a los hispanohablantes.

Castillo de Chenonceau
Libros gratis en francés

Exiten casetas donde la gente puede dejar objetos variados, como ropa, menaje del hogar, juguetes, libros, etc. y recoger lo que les venga bien.

Coge lo que necesites

Burdeos, Tours y París son ciudades preciosas, muy señoriales e inmensas comparadas con las asturianas. París tiene una superficie de 2.845 km2 y más de 10.000.000 de habitantes, frente a los 186 km2 y más de 200.000 habitantes de Oviedo, es decir, recorrer París en línea recta de punta a punta supone caminar 53 km.

Basílica de San Martín. Tours

Los edificios tienen tejados color gris azulado y fachadas beige, que hacen que al final todos los pueblos se parezcan.

Camino de Santiago y de San Martín

En Tours existe un pasadizo por el que llevaban a los presos que iban a ejecutar en la guillotina, según cuenta la leyenda.

Da Vinci. Amboise
Pasadizo de los corazones desolados

Ahora que voy sola, si necesito reponer suministros tengo que dejar la bicicleta en casa de alguien o meterla en el supermercado, no como antes que uno se quedaba fuera mientras el otro compraba. Lo mismo ocurre con el cuarto de baño, introduzco la bicicleta con todas las alforjas.

Shakespeare and Company. Librería

En París hay una librería en la que se venden cientos de libros en inglés y se dan conferencias (aquí podríamos haber solicitado una). Tienen un piano, que se puede tocar hasta las ocho de la tarde, una sala de lectura con libros antiguos y es posible pasar allí la noche. Se nota que es una ciudad muy turística, puedes seleccionar tu idioma en los restaurantes y se oye hablar a muchos españoles. Los conductores tocan el claxon, no como en el resto de zonas por las que he pasado, y la gente es más desagradable, supongo que por el estrés que producen las grandes ciudades. En general, Francia me parece más silenciosa que España.

Hotel de Ville. París
Museo del Louvre. París

He dejado la bicicleta con el equipamiento en Tours y he cogido un autobús por seis euros hasta París para conocer París y volver desde allí a Oviedo en avión, porque este viaje era cosa de dos, podemos retomarlo desde aquí en otro momento, alguien me dijo que siguiera mientras disfrutara y hace tiempo que eso dejó de pasar, no puedo permitirme gastar dinero, es difícil encontrar alojamiento con tan poca antelación, no estamos recaudando fondos para la causa desde que salimos de España, no puedo dar las conferencias de David porque no conozco el idioma y echo de menos a mis seres queridos.

Thomas Jefferson. París
Parc des Tuileries. París

Viajar en bicicleta te hace sentirte libre, ágil y sano, te aporta una meta que alcanzar cada día, lo consigues y te sientes bien contigo mismo, no te sientes solo mientras pedaleas, te ayuda a pensar, no se parece a estar encerrado entre cuatro paredes y lo voy a echar mucho de menos, pero, al igual que no entiendo la comida si no es compartida, no deseo no tener a David pedaleando a mi lado y, si termino este reto algún día, tendrá que ser con él. Quería daros las gracias a todos por vuestro apoyo en estos días difíciles. Me ha servido de mucho.

Río Sena. París

Plural: 3 Comentarios Añadir valoración

  1. Víctor López dice:

    Lo conseguido hasta la fecha es mucho más de lo que te parece, mucho ánimo y mis respetos, buen regreso
    Saludos

  2. Ana R. dice:

    Eres una valiente.

  3. Angel R dice:

    Sí, viajar en bici es diferente. En parte porque te permite ir a tu aire, sin saber exactamente donde vas a estar el día siguiente, cambiar la ruta si te apetece, por lo que sea. No hay que hacer planes como en los viajes organizados, no hay metas que alcanzar, el viaje en si mismo es una razón suficiente, es vagabundear. Y al hacerlo así, tienes todo el derecho del mundo a interrumpirlo y retomarlo cuando lo decidas. Que sigas recordando esos momentos de vagabundeo y de libertad. Y espero que esos días hayan inoculado en ti el “veneno” del vagabundeo.
    Un abrazo, Jessica, y buen regreso a casa.
    Angel

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