71 MANERAS DE REDUCIR TU HUELLA ECOLÓGICA

A continuación puedes ver una lista de consejos para vivir de forma más sostenible. No intentes cambiar todos tus hábitos de golpe, pues corres el riesgo de abandonar más fácilmente. Elige una de las opciones que te resulte fácil de hacer y, cuando forme parte de tu rutina diaria sin esfuerzo, escoge otra para incorporarla a tu vida.

Electricidad:

  1. Usa la luz natural siempre que sea posible.
  1. Utiliza bombillas led. Puedes reducir el consumo de electricidad generado por la iluminación de 700 kWh/año a tan sólo 150, un ahorro de más de 80 euros al año. 75 W de una bombilla incandescente equivalen a 10 W con una led, con la misma intensidad luminosa, es decir, las dos son de 900 lúmenes, perfectas para iluminar una habitación entera. Al ser de tan pocos vatios, consume muy poco y, como es mucho más eficiente, no pierde energía en forma de calor. Si la tocas encendida, no te quemarás. Para las habitaciones y el salón, donde se busca un ambiente más cálido, son mejores las inferiores a 3000 Kelvin; para un flexo de estudio lo ideal es una luz neutra, de 4000 Kelvin, que cansa menos la vista; y superiores para la cocina y el baño. Prometen una vida útil de 30 000 horas, aunque casi el 20% no supera las 10 000, pero tienen una garantía de dos años. No olvides llevarlas a tu punto de venta habitual si se estropean para que las reciclen.
  1. Apaga las luces y el monitor del ordenador al salir de la habitación.
  1. No abras el frigorífico más de lo necesario, no introduzcas alimentos calientes, descongela la comida dentro y regula su temperatura: 5 ºC nevera / -18 ºC congelador. Es el electrodoméstico que más electricidad consume, porque está reduciendo la temperatura de su interior todo el día. Al abrirlo, aumentamos la temperatura interna. La congelación a esa temperatura durante 48-72 horas es suficiente para matar gran parte de los parásitos que pueden contener la carne y el pescado.
  1. Compra electrodomésticos con una eficiencia energética A+++ y del tamaño adecuado a tus necesidades.
  1. Apaga la vitrocerámica unos minutos antes de tener lista la comida. El calor residual se encargará de terminar de cocinar los alimentos.
  1. Desenchufa los aparatos. Dejarlos en stand-by (con la luz roja) puede suponer el 6% de la factura de la luz.
  1. Utiliza el fuego adecuado al tamaño de la cazuela o sartén en la que vayas a cocinar.
  1. Tapa la cazuela para que el agua hierva antes.
  1. Emplea una olla exprés para cocciones muy largas.
  1. Presiona al ayuntamiento para que las farolas estropeadas sean sustituidas por otras que iluminen sólo el suelo. Las farolas deben orientarse en paralelo al horizonte y tener un casquete superior reflectante, con lámparas de sodio en vez de mercurio. El alumbrado ornamental no debería mantenerse toda la noche. Toda iluminación orientada hacia el cielo, el mar, los ríos, los montes, las ventanas de los hogares, etc. es energía desperdiciada. La contaminación lumínica produce fatiga, estrés, dificultades para conciliar el sueño, cambios hormonales, anímicos y de la conducta, modifica los ecosistemas nocturnos, generando un desequilibrio entre especies, alterando los ritmos circadianos de plantas y animales, desorienta, dificulta la comunicación y la reproducción de los animales, aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero en las centrales térmicas, libera residuos tóxicos, como vapores de mercurio y halogenuros metálicos contenidos en las lámparas y ocasiona la pérdida de la noche como recurso educativo, de ocio y turístico, impidiendo la observación astronómica de aficionados, profesionales y público en general. Iluminando bien emplearemos menos dinero y energía, veremos mejor, reduciremos los problemas derivados del cambio climático, conseguiremos una mayor calidad de vida y preservaremos el medio nocturno.
  1. Lava la ropa con agua fría siempre que sea posible y con la cantidad de detergente adecuada.
  1. No utilices secadora. Son 2.5 kg de dióxido de carbono por carga. Al aire libre la ropa se seca en unas horas en verano y en uno o dos días en invierno. Si llueve, se puede poner un toldo para cubrir la ropa.
  1. Recarga baterías mientras haces deporte. A las bicicletas se les pueden poner dinamos de buje. En las salas de los gimnasios se desperdicia el esfuerzo de todos los clientes.
  1. Exprime la fruta a mano.
  1. Si quieres beber agua fría y tienes un botijo, utilízalo. Cuanto más calor hace y menos humedad ambiente hay, más fresca está el agua.
  1. Utiliza las escaleras en vez del ascensor.
  1. Cierra las puertas de los refrigeradores de los supermercados. Si no las tienen, pide que las pongan.
  1. Elige compañías que utilicen energías renovables (solar fotovoltaica, solar térmica, eólica, geotérmica, hidroeléctrica, mareomotriz…). Los combustibles fósiles son el principal responsable del efecto invernadero, generan lluvia ácida y múltiples problemas de salud; la energía nuclear puede ser peligrosa y produce residuos radioactivos que perdurarán durante decenas de miles de años; y los agrocombustibles causan pérdida de biodiversidad, agotamiento de la tierra y escasez de alimentos.

Calefacción:

  1. Abrázate a un ser querido. El calor humano es realmente efectivo, además de ser beneficioso emocionalmente.
  1. No la pongas a más de veinte grados. No es necesario estar en tirantes dentro de casa.
  1. Abrígate más si hace frío.
  1. Usa ventanas de aluminio con rotura de puente térmico o de PVC de doble cámara. Se puede llegar a perder mucho calor por las ventanas. Esta medida también contribuirá a atenuar los sonidos molestos del exterior.
  1. Aísla paredes, techos y suelos.
  1. Revisa y limpia periódicamente el sistema de calefacción.
  1. Utiliza energía solar. La energía solar puede abastecer las necesidades de agua caliente y calefacción de una vivienda.

Aire acondicionado:

  1. Baja las persianas y abre las ventanas para que circule el aire en verano y no sea tan necesario el empleo del aire acondicionado.

Agua:

  1. Repara los grifos para que no goteen. Una gota por segundo equivale a 25 litros por día.
  1. Emplea agua de lluvia.
  1. Instala ahorradores de agua en cisternas y grifos.
  1. Ten un sistema de reciclado de aguas residuales domésticas.
  1. Pon calentadores de agua instantáneos en los fregaderos.
  1. Usa la lavadora y el lavavajillas con carga completa.
  1. Enjabona toda la vajilla con el grifo cerrado y aclárala después.
  1. Date duchas cortas y apaga la ducha mientras te enjabonas.
  1. Enjuágate la pasta de dientes con un vaso.
  1. Coloca botellas llenas de agua en la cisterna. Se van más de 40 litros al día por el inodoro.
  1. No viertas aceite, pintura, disolvente, etc. por el desagüe. Hay asociaciones que recogen el aceite usado para hacer jabón. Hay supermercados y centros sociales que se encargan de reciclar el aceite usado. Se lo puedes llevar en una botella de plástico.
  1. Aclara los platos bajo el grifo nada más terminar de comer para que no se reseque la comida y sea mucho más fácil y rápido fregarlos.
  1. Intenta no tirar nada por el WC.

Las construcciones ecológicas reducen de forma significativa el consumo de energía, agua y materiales mediante una ubicación, diseño, construcción, funcionamiento, mantenimiento y métodos de desecho ecológicamente sensibles, es decir, el ciclo de vida completo de una construcción. La calefacción solar pasiva, los dispositivos para el ahorro de agua, los materiales reciclados y otros dispositivos de diseño ecológicos pueden generar hasta un 30% de ahorro energético, reducir las emisiones de carbono en un 35%, reducir el consumo de agua entre un 30 y un 50% y ahorrar entre un 50 y un 90% en costes de eliminación de residuos.

 

Compras:

  1. Compra en tiendas de barrio. Le das tu dinero a alguien similar a ti, que también lo pondrá en circulación con los gastos de su día a día, en vez de almacenarlo en una cuenta bancaria donde ya hay millones acumulados. Además, fomentarás el empleo.
  1. Compra en tiendas de productos a granel. Utilizamos más de cinco billones de bolsas al año en todo el mundo (dos bolsas al día por persona). Continuamente tiramos envases de plástico, cajas de cartón y frascos de vidrio para que los reciclen, vuelvan a crear los mismos y tengan la misma utilidad. Esto es totalmente absurdo. Podemos acumular en casa los recipientes que necesitemos, en vez de tirarlos, y guardar en ellos la comida. Aunque sean alimentos perecederos en envases abiertos, si mucha gente utilizara este sistema, a pesar de acumular grandes cantidades, no se pondrían malos, porque en la tienda estarían muy poco tiempo.
  1. Elige alimentos próximos. Con ello se fomenta la economía local, mejorando la riqueza del país y se reduce el CO2 producido por el transporte. Suelen ser alimentos más frescos. Al comprar por Internet, los productos recorren largas distancias y suelen venir con muchos embalajes para evitar que se dañen, lo que aumenta todavía más la contaminación.
  1. Come alimentos de temporada.
  1. Planifica tus comidas para no tener que tirar alimentos.
  1. Utiliza productos concentrados.
  1. Compra papel reciclado y sin blanquear.
  1. Usar el reverso de los folios para sucio.
  1. Prepara comida casera. Contiene menos sal y conservantes que la procesada, tiene menos embalajes y es más económica. En lugar de comprar zumo embotellado, come fruta. Puedes hacer cualquier zumo con la batidora metiendo la fruta con piel y añadiendo agua o leche. La fruta con piel contiene fibra, muy necesaria para ir regularmente al baño y reducir el riesgo de padecer cáncer de colon y hemorroides.
  1. Ten tu propio huerto. El monocultivo de grandes superficies daña el suelo y limita la biodiversidad. Reducir un alimento a una única variedad del mismo por sus ventajas competitivas respecto a otras variedades supone la posible pérdida del resto de variedades y hasta del propio alimento, si se viese afectado por una enfermedad. Cultivando un huerto se pueden comer alimentos próximos, de temporada y libres de pesticidas y se reducen las extensiones de monocultivo. Si vives en una ciudad, puedes cultivar en macetas en los balcones, en los tejados, en telas verticales en la pared o en terrenos de alquiler. Se puede aprender a cultivar por Internet o puedes ayudar con su huerto a alguien que te enseñe y te dé parte de la producción. Si quieres conocer otro país, su idioma, su gastronomía, las costumbres de su gente y aprender a cultivar, una buena opción es el voluntariado en granjas ecológicas, conocido como WWOOF (World Wide Opportunities in Organic Farms).
  1. Haz compost.
  1. Reduce el consumo de carne. Para producir un kilo de carne se necesita mucho más terreno, suelo fértil y agua que para producir un kilo de vegetales. Además, muchos animales viven en condiciones pésimas. Las personas que limitan el consumo de carne tienden a comer más variado, porque añaden a la dieta más frutas, verduras, cereales integrales, semillas y frutos secos crudos sin sal, por lo que tienen menos riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y cáncer de colon. Las proteínas no suponen ningún problema, ya que sólo tienen que representar el 15% de la dieta y se consiguen de alto valor biológico mezclando legumbres y cereales o comiendo huevos. Si decides ser vegano, recuerda suplementar con vitamina B12 para evitar la demencia. Sólo los alimentos enriquecidos con B12, como algunos cereales de desayuno o bebidas, los alimentos de origen animal y los suplementos contienen esta vitamina. La producen las bacterias. Existe controversia en cuanto a su presencia en cierto tipo de algas. Si no quieres arriesgar, mejor suplementa. Lo mejor es hacerse la prueba de la homocisteína o del ácido metilmalónico y no sólo la de la vitamina B12.
  1. Arregla lo que se estropee en vez de tirarlo.
  1. Evita los aparatos de un solo uso.
  1. Vende lo que no quieras o dónalo, no lo tires.
  1. Utiliza productos de limpieza biodegradables y no tóxicos. El vinagre y el limón son buenos abrillantadores y limpiagrasas.
  1. Utiliza la facturación electrónica.
  1. No imprimas lo que no necesites.
  1. No compres agua embotellada. Supone tirar 46 millones de botellas de plástico al día sólo en España, más el CO2 producido por el transporte.
  1. Transporta la compra en bolsas de tela reutilizables. Las bolsas de plástico son el segundo tipo de residuo más común encontrado en aguas internacionales.
  1. No compres pilas. Si lo haces, que sean recargables. Nunca las tires a la basura ni las liberes al medio ambiente.
  1. Opta por ropa de mejor calidad, para que dure más.
  1. Intercambia la ropa con amigos/as o dónala.
  1. Compra en tiendas de segunda mano.
  1. Las servilletas, el papel de cocina y los pañuelos se tiran al contenedor orgánico, no al de papel y las latas van, junto a los envases de plástico, al contenedor amarillo. Reciclar una tonelada métrica de papel equivale a salvar 17 árboles. Se requiere entre un 40 y un 95% menos de energía para producir artículos con aluminio, cristal, plástico y papel reciclados.
  1. Compra vales de compensación de carbono. Existen organizaciones, como CeroCO2, que te ayudan a calcular tu huella ecológica, reducirla y compensarla pagando una cantidad voluntaria de dinero que se invertirá en proyectos que reduzcan las emisiones de carbono: energías renovables, protección de bosques, reforestación para captar CO2, ahorro energético, tratamiento de residuos, etc.

 

Movilidad:

  1. Utiliza la bicicleta o camina por la ciudad. Cuantas más bicicletas haya en circulación, más seguro será viajar para los ciclistas, más se presionará a los ayuntamientos y más posibilidades habrá de que otros lo imiten. Utilizar la bicicleta en trayectos medianos nos permite realizar el ejercicio físico recomendado para mantener nuestra salud.
  1. Utiliza el transporte público en desplazamientos largos. Cuanta más gente lo use, más eficiente será.
  1. No toques el claxon para saludar a conocidos. El ruido también es contaminación.
  1. Si no hay más remedio que coger el coche, compártelo. Utiliza el aceite de motor recomendado por el fabricante, infla correctamente los neumáticos, apaga el motor al estacionar, revisa el tubo de escape, el catalizador y las bujías o los calentadores, evita los acelerones, circula con marchas largas y revoluciones bajas, reduce el peso y mantén limpio el sistema de inyección y el filtro de aceite.
  1. Si tienes una empresa, fomenta el empleo de la bicicleta entre tus empleados poniéndolas a su disposición, colocando aparcamientos para ellas e instalando duchas en la empresa.

El transporte es el principal causante del cambio climático: el 20% del total de las emisiones de CO2. No existen los coches ecológicos: con el grano necesario para producir el combustible de un único depósito de un coche deportivo podría alimentarse una persona durante un año completo. El transporte es el mayor consumidor de los derivados del petróleo y una importante fuente generadora de contaminación atmosférica. En España, los coches causan más de 1 500 muertos y 140 000 heridos al año y provocan el efecto invernadero y cambio climático. Además, las autovías, carreteras, aparcamientos y túneles implican la pérdida de miles de hectáreas de suelo. Los coches invaden las calles, contaminan la atmósfera, causan ruidos y restan espacio para que los niños puedan jugar libremente. Han conseguido convertir muchos espacios públicos en aparcamientos masivos y poco respetuosos con los peatones y las calles en simples vías de comunicación con un tráfico muy denso, exasperante y peligroso. Los coches emiten medio kilo de CO2 por cada litro de gasolina consumida, esto es el 20% del dióxido de carbono lanzado a la atmósfera, el gas clave del efecto invernadero. Además, causan la lluvia ácida al emitir el 34% de los óxidos de nitrógeno vertidos a la atmósfera. Se podrían ahorrar mil millones de litros de combustible al año si se hicieran a pie todos los desplazamientos inferiores a 2 kilómetros que actualmente se hacen con el coche particular.

Con el empleo de la bicicleta y de un transporte público eficiente el coche pasaría a ser totalmente innecesario, ahorrando en su compra, en el combustible y en el seguro, reduciendo considerablemente los accidentes de tráfico, la contaminación acústica y la contaminación atmosférica, lo que se traduciría en menos casos de cáncer, asma, leucemia, Alzheimer, Parkinson, parálisis, estrés, irritabilidad, etc.

Las ciudades sólo suponen el 2% de la corteza terrestre, pero concentran al 50% de la población. En ellas se consume el 75% de la energía y se emite el 80% del CO2. Modificando las ciudades, se reducirían considerablemente los problemas derivados de la contaminación.

Según el Observatorio de Sostenibilidad en España, cada español necesita 6,4 hectáreas de territorio de media para satisfacer sus demandas de consumo y eliminación de residuos, lo que supone, juntando a todos los españoles, más de cinco veces la superficie de España. Esto es inviable. La mejor opción es cambiar nuestra conducta.

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